• Cuando Sting dijo que todas las noches hacía el amor durante ocho horas seguidas revolucionó el mundo, ¿envidia quizás?, lo cierto es que luego de estas declaraciones muchos se lanzaron de lleno a la práctica del Tantra, el secreto del cantante de "The Police", con la esperanza de disfrutar de uno de los placeres más buscados: el sexo.
Filosofía o método para desarrollar la sensibilidad, culto, modo de ver la vida... el Tantra se puede definir de diferentes maneras, pero lo cierto es que se trata de una práctica oriental que en Occidente suma adeptos que apuntan a mejorar su vida sexual, resolver conflictos y vivir de manera más espiritual. Antonio Birabent, Rolando Hanglin y Moria Casán lo recomiendan como un camino para descubrir las bondades del placer.
Vivir tántricamente
"El Tantra se basa en la percepción de la vida, como un acto de amor hacia la naturaleza.
Para este culto la sexualidad es la vía privilegiada para llegar al universo", explica la Lic. Olga Tallone que,dirige el "Tantra club" un espacio en el que se transmite este culto.
La psicóloga, que se especializó en sexualidad, afirma que, aunque la mayoría de los interesados llegan al curso con la idea de mejorar su vida sexual, el objetivo del Tantra es mucho más amplio, así como el concepto de sexualidad que en él se maneja.
"En Occidente al pensar en sexo se piensa en las relaciones sexuales en si, pero para el Tantra la sexualidad es todo, es la mente. el cuerpo v el espíritu, la sexualidad no es algo peligroso o que haya que reprimir", afirma.
Para los orientales, el acto sexual en si es un modo de conectarse con Dios que no siempre debe encontrarse relacionado con el acto reproductivo. Sin embargo, el Tantra no significa, como suele creerse, sexo lento.
"Mucha gente piensa: 'yo no tengo toda la noche para hacer el amor', pero no se trata de tiempo, si no de relacionarse tántricamente, disfrutando de cada acto, puede ser un beso o un abrazo, no es necesario llegar al acto sexual", dice Tallone.
Así el Tantra se ganó el apodo de sexo sagrado, porque apunta a la fusión durante el acto, a la unidad entre el varón y la mujer. Pero, la gran pregunta, ¿cómo?
Placer que se multiplica
Aunque el Tantra no es un manual de posiciones como si lo es el Kamasutra, se pueden incorporar técnicas que favorecen el acto sexual, tanto para el hombre como para la mujer.
"En el Tantra el ritmo es femenino y es marcado por la mujer al hacer el amor. Todas las posiciones que se indican favorecen el placer de la mujer y pueden recrearse, adaptándose al cuerpo, a la flexibilidad y al físico de los miembros de la pareja", afirma Tallone.
Uno de los objetivos de esta práctica es lograr que el acto amoroso se prolongue, a través del autocontrol del hombre. Mediante el Tantra, hombres y mujeres logran ser multiorgásmicos.
La única posición que el Tantra prescribe es una de las más clásicas, en la que el hombre se encuentra arriba y la mujer abajo. Esta posición no es indicada porque predispone al hombre a terminar rápidamente la relación.
Amar, una forma de vida.
Según afirman los que lo practican, el Tantra apunta a cambiar la forma de ver la vida, ayudando a tener una actitud más tolerante y más alegre, porque para el Tantra, cada acto es un bien en si mismo. El tántrico decide en muchos casos no mantener relaciones sexuales, porque para este culto la sexualidad puede reducirse a un beso, una caricia o un abrazo.
"A veces las relaciones sexuales son insatisfactorias por el mandato cultural que impone que cuando se iniciaron deben terminarse.
El sexo en Occidente corre el riesgo de cubrir las necesidades emocionales, a veces se necesita una caricia o un abrazo y se termina teniendo relaciones casi por rutina", dice Tallone.
Esta práctica propone descubrir el cuerpo de la pareja, porque cada cuerpo es un mapa y las zonas sensibles varían de acuerdo a la persona.
El Tantra es un camino para poder decir "no" y para aprender a pedir lo que se desea del otro, sobre todo en el caso de las mujeres, a las que les cuesta más decir lo que quieren, por miedo a ser juzgadas.
¿Cómo se aprende?
Aunque las prácticas pueden conocerse en pocos días, conocer el culto a fondo lleva por lo menos dos anos. "Se aprenden primero técnicas de respiración, porque ésta es la llave del Tantra y la que permite controlar la sexualidad. Luego se hacen ejercicios de contacto, cuya finalidad no es excitarse, si no disolver el limite que imponemos con respecto a nuestro cuerpo.
El objetivo final nunca es solo el placer, si no despertar la creatividad y las energías dormidas", apunta Tallone, que organiza talleres en los que se comienza comiendo platos exóticos y bebiendo vino tinto, uno de los primeros rituales tántricos. |