SEXO SAGRADO - AMOR DIVINO

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SEXUALIDAD FEMENINA



Cada encuentro está destinado a mujeres que buscan la captación de los valores femeninos, su culto y su misterio. Desarrollado en Módulos teórico-prácticos e interactivos.

"EJERCICIOS PARA FORTALECER Y EXPANDIR LA ESPIRITUALIDAD*
"EL CUERPO INDIVISIBLE: SUJETO Y OBJETO*
" LA SENSIBILIDAD y EL CARACTER DUAL DE LAS MUJERES*
"MANEJAR LA ANSIEDAD"
*SEXUALIDAD CONCIENTE"

El complicado sendero histórico, de la  sexualidad femenina, ha restituído a la mujer la posibilidad de  vivirla  en plenitud y lograr su independencia, basada en el ejercicio de su derecho al goce propio. Desde un lugar que represente su propio universo, sus propias palabras, sus propios enunciados. Sin temor, sin vergüenza, sin ninguna reputación a justificar.

Sin embargo, a pesar de que hoy todo está dado para el libre ejercicio de la sexualidad, el placer es el único que con frecuencia, está ausente  en la cita.

 

Es momento de ir por más, la unión interna de Eva y María, las dos figuras antinómicas de occidente; las buenas y las malas, las que se excitan poco y las que se animan a gozar.

”La memoria de nuestras células sigue bajo el control del ancien régime” proclama Danièle Flaumenbaum, ginecóloga francesa.

 

Reaprender a no juzgarnos es el gran paso cualitativo. Aceptar la  escisión del gran mandato cultural, en cada una de nosotras y  reeditar la identidad.

 

 

Mucho se habla de los beneficios de la práctica del sexo. La frecuencia separada de la calidad no produce ninguna satisfacción a la mujer. Tener sexo  aunque sea como descarga es más un territorio masculino. La mujer para estar plena necesita sentir el sexo.

 

 

Las caricias, los susurros, los besos, las miradas, la espontaneidad, es  la sexualidad. Considero confuso y riesgoso continuar llamando juego previo, seguir fragmentando el cuerpo, la mente y el espíritu, es minimizar el amplio espectro que constituye un encuentro sexual.

 

 Excepto que hablemos de sexo reproductivo, o de disfunciones.

 

 La mujer debe saber y tener esta información y no esperar que su compañero lo “sepa todo”.  Aprendemos como podemos y reaprendemos los que deseamos realmente darnos el permiso del disfrute.

 

 

 

El sexo ya no nos está prohibido, pero aún falta comprender y animarse a pedir. El enojo, el resentimiento, la sumisión y explotación que nos precede; están presentes  en la memoria cultural.

Enfrentar la insatisfacción, trasgredirla y trascenderla es la nueva era de la sexualidad femenina.

 

VENCER EL MIEDO

 

Es frecuente que la vivencia de la sexualidad en las mujeres, empuje hacia la superficie todo lo que se resiste al placer. Utilizar el placer sexual es sencillo; fácil, NO.

Las ideas desagradables sobre el sexo, en su peor forma puede significar posesión, abuso, violación; el placer puede ser dolor y el amor puede ser odio.

Tenemos incorporado el sexo como una experiencia puramente física que puede estar desprovista de amor, y de hecho más placentera si no hay amor de por medio. La creencia más instintiva y visceral que hay en nosotros.

Combinado con la represión de la sociedad de que el sexo es sucio y es malo; remanentes de la infancia.

Confesar y confesarse toda la aversión y odio al sexo; nos ayuda vencer el miedo al placer. A no distanciarnos con fantasías que nos protegen de la intimidad y nos evitan involucrarnos con las emociones.

El verdadero problema acecha por debajo del ser sexualmente abierto: el miedo al amor y a la unidad.

 

 

Animarse a pedir

 

El tacto es uno de los sentidos humanos más hipervalorados. El masaje y las caricias estimulan nuestro cuerpo, despierta nuestras emociones y nos conecta. Sin embargo no nos tocamos lo suficiente. Cuando no somos tocados afectuosamente con regularidad, las mujeres tienden a deprimirse y pierden el interés por el contacto sexual; mientras que los hombres se vuelven más agresivos y pierden el interés por cualquier forma de contacto que no sea sexual.

Todas las mujeres somos multiorgásmicas; siempre y cuando se lo permita ella misma y su compañero. La represión al placer es una consecuencia de culpa y vergüenza de mostrarse en el gozo.

 

“Tocarse es un fin por sí mismo, es una forma primaria de comunicación, es una voz silenciosa que previene los equívocos de las palabras mientras
expresa los sentimientos del momento. Es un puente en la separación física que sufre todo ser humano, estableciendo un sentido de solidaridad entre
dos individuos".
Master y Jhonson

 

Cada encuentro está destinado a mujeres que buscan la captación de los valores femeninos, su culto y su misterio. Desarrollado en Módulos teórico-prácticos e interactivos.

Coordinado por Lic. Olga Tallone
4923-6165

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