Tantra
   El Tantra supera el culto del sexo, ante todo es una tradición iniciática , se transmite por simbolismos y una mística personal. Es un enfoque intuitivo, espiritual y racional de lo real y de tus potencialidades.
  
   Es ideal si estás necesitando mejorar, espiritualizar o abrir otras dimensiones a tu vida sexual. Si estás bien y pleno con ella vas a poder aumentar tu conciencia cotidiana, ya que el tantrismo te invita y te induce a destrivializar la vida de muchas maneras.

   Una es modificando la concepción del tiempo, olvidate de los resultados y disfrutá del proceso , es el lapso sagrado, el del aquí y ahora . El maithuna es una meditación a la que se llega después de haber deshinibido las capas de tu ego y hallas alcanzado una conexión física , psíquica y espiritual con tu compañero
   El Tantra es una posibilidad más de crecimiento y desarrollo personal. Utiliza rituales y posiciones específicas, una vez incorporadas, cada uno puede recrear al Tantra, puesto que no se trata de un catálogo de poses amatorias sino de un acto creativo y perenne.
   
   El aprendizaje del Tantra es simple ( no sencillo ) requiere básicamente de apertura mental, una fuerte espiritualidad, mucho entrenamiento corporal y la firme decisión de un profundo replanteo de tu posición frente al deseo.

   No se puede aprender Tantra en dos días. Ni se puede abordar en un mes un conocimiento milenario sin mover fuertes obstáculos de nuestra cultura de crianza.
Hallamos en el Tantra una herramienta integral que nos coloca en la búsqueda de la felicidad, pactando con alegría.
   
   El cuerpo es percibido como verdadero templo del alma y como tal es tratado y mantenido. Como cualquier cosmovisión materialista, el Tantra ve a nuestro físico como algo sagrado y a todas sus manifestaciones dignas de tal sacralidad.

   La filosofía Tántrica nos invita a meditar positivamente sobre todo lo que hacemos y se enfoca en el óptimo de cada situación. Creemos, así los tántricos que obrar sin razonar es un absurdo. Fomentar la fantasía de transformarme en un atleta sexual sin basamento teórico alguno parece más obra de un científico loco que de una persona que busca, espiritualmente permanecer en el placer permanentemente.

  Si el cuerpo es sagrado, todas sus obras lo son. El Tantra advierte al todo, sumando cada una de sus partes; sencillamente, sostiene que si no se obtiene placer supremo en cada uno de sus actos, es por lo menos, ilusorio, tener placer en el sexo.